miércoles, septiembre 20, 2006

Mi agüita amarilla


Thomas Shaheen, un empleado en el estado de Ohio, solía agregar al café de sus compañeros un ingrediente extra y no era azúcar o crema, el original empleado ponía su orina mientras los demás se descuidaban.

Según reportan sus compañeros el demandado era muy celoso de algunas personas que tenían ciertos privilegios laborales, y durante un periodo de 4 a 6 meses venía cometiendo estas actividades.

Cuando sus compañeros sospecharon al respecto rentaron una video cámara para cacharlo en el acto y pues así fue. Ahora Shaheen tendrá que cumplir una sentencia de seis meses en prisión además de pagar 1200 dólares que sus compañeros pagaron por la renta de la cámara.

1 comentario:

R Hamos dijo...

jejeje pero de todos modos la orina ya se la bebieron...